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domingo, 21 de febrero de 2016

LA BUSCA, PÍO BAROJA.

La Busca se publicó en 1904 y transcurre entre 1897 y 1902, años en los que estuvo presente la regencia de María Cristina de Habsburgo y el posterior reinado de su hijo Alfonso XIII. Durante estas fechas sucedió el desastre colonial, la guerra contra Estados Unidos y la crisis de 1898, que en literatura se tradujo en la Generación del 98 con los tres literatos (Baroja, Azorín y Maeztu). Debido a las mudanzas de las que fue participe, Baroja desarrolló la capacidad de observar y juzgar con frialdad el mundo que le rodeaba y de plasmar posteriormente en sus novelas estas observaciones y juicios. Su familia le inculcó los pensamientos liberales que le llevarían a crear un nuevo Lazarillo de Tormes al que pondría de nombre Manuel.
La Busca es el primer volumen de la trilogía “La lucha por la vida”, conformada además por Mala hierba y Aurora roja. Está dividida en 3 partes y tiene un total de 21 capítulos. En ellos se narran las aventuras de Manuel en Madrid. Manuel llega del pueblo a la capital para vivir con su madre, la Petra, y para trabajar. Acaba como zapatero con su tío y sus primos aunque un conflicto amoroso de Leandro, su primo mayor, le lleva a rondar por las calles en aventuras y trabajos diversos, desde ser miembro de la Sociedad de los Tres (Manuel, Vidal y el Bizco) hasta ser el ayudante del Custodio, un trapero honrado, de cuya hija se enamora Manuel y la cual juega con él hasta que este decide volver a las calles en busca de trabajo y siempre bajo la luz del sol.
Es un texto narrativo de narrador omnisciente que trata sobre la afrontación de conflictos sociales y existenciales y que propone una visión crítica de la sociedad de la época de Baroja. Tiene un estilo similar al del Lazarillo de Tormes, el realismo social. Es una novela benévola ya que hay un intento por parte de Manuel de remunerarse. Se caracteriza por ser una obra extraordinaria ya que es un vivo testimonio de la época del autor. Los personajes que destacan son: Manuel, que como es característico en los protagonistas de Baroja, se tambalea por la vida y afronta conflictos sociales y existenciales; la Petra, mujer tozuda y trabajadora; Vidal, vivo reflejo de la vida despreocupada; el Bizco, creyente de la supremacía de la fuerza física sobre la mental; Roberto, iluso y esperanzador; y la Justa, muchacha hermosa y manipuladora. Para escribir sus obras, Baroja se ha visto influenciado por otros autores, en el caso de La Busca, ha sido: Misericordia, de Galdós, La Colmena de Camilo José Cela, Tiempos de silencio de Luis Martín Santos y Crematorio de Rafael Chirbes.

Me ha encantado esta obra por la maestría sencillez con la que ha sido escrita. Baroja ha conseguido que al introducirme en su mundo olvide el mío, centrándome en Manuel y su historia. Esta novela es de las que debes leer varias veces para confirmar que te ha gustado o que no. O la adoras o la odias. En mi caso, la primera impresión, ha sido la de adoración, aunque me ha dejado con sensación de inquietud que me insta a releer la novela.

MI PLANTA DE NARANJA LIMA, JOSÉ MAURO VASCONCELO


Corren los años 60 en Brasil, el golpe de estado de 1964 deja huella en la población, empezándose a distinguir los barrios que llegarán a ser conocidos como Favelas como agujeros de marginación, violencia e injusticia civil. Esta obra se publicó en 1968, durante esos años se reflejó un momento histórico caracterizado, inicialmente, por el autoritarismo, por una rígida censura y autocensura arraigada. La novela se desarrolló en la primera mitad del siglo XX, cuando encontrar trabajo era asunto imposible y las condiciones y sueldos una vez lo consigues son pésimas. José Mauro de Vasconcelos retrata su infancia como mezcla entre la sangre nativa india (su madre) y la sangre de los colonos (su padre). Durante su infancia no tuvo apenas dinero y vivió en el barrio de Bangú, en el que se desarrollará la novela.
Es un documento social y un retrato del Brasil más desfavorecido, el de la pobreza más absoluta. Contada en primera persona y desde el recuerdo, Zezé conseguirá llegar fácilmente a nuestro corazón. Este niño de apenas cinco años, está creciendo y conociendo el mundo desde una inteligencia inocente, profunda y exploradora y con una imaginación infantil muy bien representada. Zezé, según su familia y todo el mundo, es un niño diablo. Hace travesura tras travesura y por ello recibe una palizas en su casa que acaban haciéndole creer al él mismo su natural maldad hasta tal punto, que para él, en navidad, no nace el niño Jesús sino el niño Diablo. Cuando su familia se ve obligada a cambiar de casa por la pobreza acontecida tras el despido de su padre del trabajo, Zezé hará un nuevo amigo, Minguiho o su Xururuca, también conocido por su arbolito de naranja lima. Será con él con quién juegue y se divierta y a él le contará todas sus desdichas y sus gracias. Durante la historia se irá descubriendo que la persona que más le quiere en la familia es su hermana Gloria (o Godóia), que es la única que le protege de los golpes del resto de su familia. Pronto hará un nuevo amigo, el Portugués, e irá con él en el coche más bonito de todo Bangú. Pero, un día, tras haber decidido Zezé que su nuevo papá era este tal Portugués, que parecía quererle más que el propio, el gran Mangaritiba (el tren) arrolló el coche de su amigo y este murió. Con esta vivencia de la pérdida de un ser querido en un niño, el lector se emociona casi como si le pasase a él: Zezé enferma gravemente, y, aunque acaba recuperándose, nunca olvidará a Manuel Valadares, el Portugués.
Mi planta de naranja lima tiene algo de autobiografía con aires picarescos y algo también de naturalismo filtrado por cierto realismo mágico americano, todo ello en las palabras y los recuerdos de un niño maltratado por el destino y que cree que tiene el diablo en la sangre. Esta obra es un obvio reflejo de la literatura brasileña contemporánea que refleja una sensibilidad hacia los desposeídos y un profundo amor y respeto por la naturaleza. En ellas está presente la dureza de la vida en Bangú, la niñez en los barrios pobres, y otros aspectos que el autor trasmite, sin renunciar a los regionalismos, en un lenguaje claro y directo. El claro protagonista de la narración es Zezé, un niño travieso pero inocente y muy inteligente, con una mirada clara que la vida se encarga de enturbiar. Otros personajes son Gloria, su hermana, que le protege y cuida y es quién más le quiere con ese carácter suyo tan protector y tierno, el Portugués, o Manuel Valadares, que cuida y quiere a Zezé y se sorprende de la crueldad a la que está sometido en su casa, Minguiho, su planta de naranja lima, a la que Zezé le cuenta todo y con la que pasa grandes momentos, Ariovaldo, con quién Zezé desarrolla su gusto por la música y con quién se divierte yendo por las calles a voz en grito, y Luís, o el Rey Luís, su hermanito y al que Zezé quiere muchísimo y protege así como enseña todo lo que él sabe y aprende del tío Edmundo.
Vasconcelos escribió Mi planta de naranja lima en apenas doce días, y yo me pregunto ¿cómo pudo escribir una obra de tal esplendor en apenas doce días? Y eso, sólo me lleva a la magnitud de la maestría de este autor, en cómo llega al lector en apenas 208 páginas y cómo retrata la niñez a la perfección, con toda su inocencia y sencillez pero escondiendo una inteligencia que florece poco a poco, tan lentamente como Vasconcelos se interna en tu mente y tu corazón y te hace llorar y reír junto a Zezé.